|
- DIVORCIO Y TDAH - TDAH EN ADULTOS - EL PEDIATRA QUE NECESITAMOS - UN NIÑO POR AULA PADECE HIPERACTIVIDAD - LOS COMPORTAMIENTOS Y EL TDAH - TDAH Y DISCRIMINACION ESCOLAR - LA ATOMOXETINA. |
TDAH EN ADULTOS: La piedra de la discordia ese trastorno en adultos es una razón de divorcio.
PSIQUIATRÍA
El déficit de atención no es solo un problema para los niños en la escuela. Un nuevo libro plantea que ese trastorno en adultos es una razón de divorcio.
Una de las quejas frecuentes entre las parejas es que alguno de los dos es excesivamente desordenado o que las tareas domésticas recaen solo en una persona. También es común Escuchar lamentos de que el esposo no le presta la atención suficiente a su cónyuge. Este tipo de actitudes, que a primera vista podrían interpretarse como falta de amor, pueden deberse a un problema psicológico conocido como trastorno de hiperactividad y déficit de atención (Adhd, por su siglas en inglés), un padecimiento que, se calcula, está presente en el 5 por ciento de los adultos en el mundo y puede afectar tanto a hombres como a mujeres.
El tema ha llamado la atención de los especialistas porque la gran mayoría de los casos no son tratados y algunas investigaciones sugieren que los matrimonios en los que uno de los dos es víctima de esta enfermedad tienen el doble de posibilidad de divorciarse comparado con los que no sufren este mal. Una de las personas que más han estudiado este tema es Melissa Orlov, especialista en relaciones de pareja, quien hace poco publicó The Adhd Effect on Marriage (El efecto del Adhd en el matrimonio), un libro en el que plantea los riesgos y la forma de tratar el problema.
Orlov explica que quienes sufren de este trastorno por lo general lo padecen desde pequeños y no fueron diagnosticados, y mientras en los niños se presenta con hiperactividad, en el matrimonio se manifiesta con ira crónica, distracción y problemas de memoria. El desinterés por el matrimonio puede llegar al punto de olvidar recoger a los hijos en el colegio. Estos síntomas son precisamente los que ponen la relación en la cuerda floja, pues "el cónyuge que está sano se siente solo y como un esclavo doméstico porque todas las responsabilidades del hogar recaen sobre él", dijo Orlov a SEMANA.
Por lo general las parejas comienzan la relación sin mayores inconvenientes ya que durante el noviazgo ambas personas experimentan altas cantidades de dopamina debido al enamoramiento de los primeros meses. Esta sobreproducción de hormonas les permite estar pendientes el uno del otro. Sin embargo, después de 20 o 24 meses de relación, estos niveles de dopamina disminuyen y la persona con Adhd queda con cantidades más bajas de lo normal, una de las causas de esta enfermedad.
La experta conoce más que nadie estos inconvenientes pues vivió en carne propia las consecuencias de este padecimiento cuando su esposo fue diagnosticado con Adhd hace cinco años. "Me sentía totalmente incompatible con mi pareja. No podía contar con él para nada y no me gustaba la forma en que yo misma estaba actuando", dijo Orlov a The New York Times.
El tratamiento inicial para este padecimiento consiste en medicamentos, pero en el caso de las parejas es necesario ir a sesiones de psicoterapia no solo para que ambos se desahoguen por los años de padecimiento, sino también para redefinir los roles y tareas del hogar que durante mucho tiempo recayeron en solo una persona.
Otros estudios han demostrado también los efectos de este tipo de trastorno para la vida marital cuando los afectados son los hijos. En 2008, un grupo de psicólogos de State University of New York encontró que los padres de niños con Adhd tienen dos veces más probabilidades de separarse que las parejas con hijos sanos. Según William Pelham, director de la investigación, las dificultades más grandes se presentan por lo general cuando el menor tiene 8 años, edad en la que el comportamiento de este puede ser más explosivo, lo que genera estrés y discusiones constantes en la pareja. Y por eso, si no se trata en esta época, no solo puede ser un detonante del divorcio de sus padres, sino que en el futuro el adulto va a tener la reacción que menciona Orlov en su libro.
El temor de muchas parejas es que en caso de que uno de los cónyuges sea diagnosticado con Adhd se escude en esta enfermedad para continuar con su falta de colaboración con las tareas domésticas. En todo caso, Orlov recomienda buscar ayuda médica si se detectan algunos de los síntomas y así evitar que una enfermedad arruine varios años de convivencia.
TDAH EN ADULTOS
La persistencia del TDAH en adultos, relacionada con un gen.
Investigadores del Servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d'Hebron y del instituto de investigación del centro (VHIR) han confirmado la implicación del gen LPHN3 con la persistencia del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en adultos, una continuidad que se produce en hasta un 70 por ciento de los niños.
El estudio, que se publica en la revista 'Genes, Brain and Behaviour', ratifica que la genética juega un "papel esencial" en el desarrollo de la enfermedad y corrobora la existencia de bases comunes entre menores y adultos que sufren esta enfermedad, según un comunicado remitido por el VHIR.
El responsable de la línea de investigación, Josep Antoni Ramos-Quiroga, ha explicado que esta constatación podría servir para identificar a priori en qué jóvenes afectados por TDAH persistirá la enfermedad cuando sean mayores.
Los resultados han sido posibles tras estudiar muestras de 332 pacientes y 334 controles adultos, y representan la continuación de una investigación anterior que ya contrastó la importancia del gen LPHN3 --Latrofilina 3-- en la posibilidad de sufrir la enfermedad.
El TDAH es uno de los trastornos psiquiátricos más comunes en niños, que afecta a más de un 5% de los niños en edad escolar. La patología les convierte en niños hiperactivos, con una gran dificultad para mantener la atención, razón por la que muestran problemas de adaptación y de rendimiento en clase.
La persistencia del trastorno en la edad adulta puede ser origen de dificultades sociales como más posibilidad de ser consumidor de drogas o de sufrir accidentes de tráfico, por ejemplo. El tratamiento se basa prácticamente en fármacos estimulantes, que regulan la capacidad de atención y el metabolismo del cerebro
EL PEDIATRA QUE NECESITAMOS
Desde mi punto de vista, para ser un buen pediatra, se necesitan no sólo un adecuado nivel de conocimientos técnicos y científicos de puericultura y de las enfermedades de los niños, para prevenirlas y tratarlas, también una concepción integral del niño. No sólo de los problemas de su intestino, corazón o riñón, sino también una concepción del niño como individuo, cuya biografía de salud está fuertemente influida por su vida misma, por su vida social, afectiva, nutritiva, y no sólo por la ausencia o presencia de infecciones u otras enfermedades orgánicas.
Es indudable que el pediatra necesita ser un buen técnico en su área de conocimiento, un profesional estudioso que mantenga sus conocimientos actualizados, única forma de aplicar los avances en prevención, diagnóstico y tratamiento. Esto precisa voluntad para mantenerse 'al día', pero también inversión en tiempo y dinero para mantenerse actualizado. La asistencia a cursos de formación, congresos, adquisición de revistas científicas o libros y la navegación buscando información médica fiable a través de Internet, no siempre es gratuita.
Algunos médicos, especialmente los que trabajan en hospitales, reciben y ofrecen continuamente información actualizada a través de sesiones clínicas, seminarios o sencillamente preguntando o escuchando las opiniones de los colegas que tienen al lado. Sin embargo, otros, la mayoría de los médicos encargados de la salud de los niños, pediatras y médicos de familia de asistencia primaria, de barrios o pueblos, tienen que hacer un considerable esfuerzo personal (y muchas veces económico) para mantenerse 'al día'.
En general, los empleadores, instituciones públicas o privadas, en general no dedican suficientes recursos para que sus médicos estén permanentemente actualizados y entrenados.
Pero mantener un nivel técnico-científico bueno, siendo imprescindible, no es suficiente. Porque no basta con saber mucho de diabetes, celiaquía, cardiopatía congénita o trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH); es necesario conocer también las condiciones sociales y humanas del paciente. El niño no es sólo un corazón, intestino o páncreas enfermo, quien siente y padece es el cerebro; el niño es un individuo que vive, crece, sufre o disfruta influenciado no sólo por estos órganos enfermos o sanos, también por su ambiente social, económico, afectivo y educativo.
De poco vale el diagnóstico de celiaquía, diabetes o TDAH si el grado de cumplimiento o adhesión al tratamiento puede ser periódica o totalmente incumplido, bien por motivos económicos, educativos o sociales. Además, muchas de las enfermedades y síntomas de los niños son de origen social. En consecuencia, tratar el síntoma y no la causa, no sólo no resuelve el problema, sino que a veces lo cronifica.
Los médicos que atienden a los niños, pediatras o no, tienen que tener una sensibilidad social y humana que les permita ver a sus pacientes de una manera integral, dentro de su mundo cultural, social, familiar y étnico. No sirve sólo, por tanto, hacer el diagnóstico, obviamente esto es imprescindible, es preciso también implicarse en conocer el origen de la enfermedad orgánica o no y su solución. Por ejemplo, una niña que sufre 'bulling' (acoso escolar) desarrollará síntomas de origen psicosomático como mareos, vómitos, decaimiento o dolores de estómago, cuyo tratamiento será solo efectivo cuando desaparezca el problema que ocasionó, no con medicamentos para estas falsas dolencias. En estos casos, cuando las causas son más sociales que orgánicas, hablar y escuchar es más curativo que recetar.
En los últimos años, estamos viviendo una intensa crisis económica que está afectando a los niños. Un reciente estudio en EEUU ha comprobado un aumento del número de niños maltratados conforme aumenta el nivel de desempleo. Maltrato no es sólo el físico, es sobre todo no aportar al niño las necesidades de alimentos, sanidad, confort, educación y afecto. El entorno, sobre todo en los primeros años de la vida, influye decisivamente en la salud y en la enfermedad, en cómo se manifiesta y se resuelve ésta, en las consecuencias futuras, y no sólo en el crecimiento físico, también en el equilibrio, madurez y capacidad de aprendizaje.
En definitiva, desde mi punto de vista, para ser un buen médico de niños, es necesario no sólo tener un buen nivel técnico y científico, además es imprescindible una visión integral, social y humana del paciente. En mi criterio, la población debería demandar este tipo de pediatras, más el que estudia, escucha y habla que el que receta o rellena papeles para realizar análisis.
UN NIÑO POR AULA PADECE HIPERACTIVIDAD![]()
UN NIÑO POR AULA PADECE HIPERACTIVIDAD
En opinión del Dr. José Luis Herranz, profesor titular de Pediatría de la Universidad de Cantabria y especialista en Neurología y en Neurofisiología Clínica, el diagnóstico de trastorno por déficit de atención (TDA) o de trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) se está sobreestimando. Según recoge la revista del Colegio de Médicos de Cantabria en su último número, la incidencia real de TDA/TDAH es de 4-5%, es decir, de un niño por aula, y actualmente es uno de los motivos principales para llevar a cabo una valoración neuropediátrica, junto con las epilepsias, el retraso psicomotor y las cefaleas.
El TDA/TDAH predomina en varones y es la causa más frecuente de fracaso escolar y de desajuste social. El TDA y el TDAH son trastornos con probable base orgánica y con factores genéticos y ambientales asociados, que afectan a neurotransmisores y neuromoduladores, preferentemente dopamina y noradrenalina. Se manifiestan con hiperactividad, impulsividad, déficit de atención sostenida y, frecuentemente, con otros síntomas asociados.
La influencia genética es tan indudable como heterogénea, habiéndose identificado hasta ahora 84 genes cuyos polimorfismos se asocian con el riesgo de padecer TDAH, o con la evolución positiva o negativa del trastorno. El diagnóstico tiene como base la información facilitada por los padres y los profesores, la historia clínica detallada, el análisis de los ítems del cuestionario del trastorno por déficit de atención con hiperactividad del DSM-IV-TR, y la identificación de comorbilidad emocional -ansiedad-, conductual –actitudes oposicionistas y desafiantes-, trastornos de la relación social, etc.
Lo que se complementa con una valoración psicopedagógica.
El diagnóstico diferencial se debe realizar con la inquietud habitual de los niños pequeños, con problemas en el entorno familiar o escolar, trastornos específicos del aprendizaje (dislexia), defectos sensoriales (hipoacusia, trastornos visuales), malnutrición crónica, efectos adversos de algunos fármacos, retraso mental, espectro autista, u otros trastornos psiquiátricos.
Los estudios complementarios deben ser excepcionales, solamente para realizar el diagnóstico diferencial en los casos dudosos. El electroencefalograma, los estudios neurorradiológicos, los potenciales evocados, u otros, no tienen ningún valor diagnóstico, pronóstico ni terapéutico en estos trastornos, y su realización suele traducir ignorancia por parte del médico, o un interés exclusivamente económico. Estos u otros estudios solo se justifican formando parte de ensayos prospectivos aprobados por Comités de Ética en Investigación Clínica.
El tratamiento del niño con TDA/TDAH es necesariamente multiprofesional, con la colaboración de la familia, los profesores, los psicólogos, el pedíatra y el neuropediatra o el paidopsiquíatra.
Los objetivos del tratamiento son reducir los síntomas del trastorno, mitigar o suprimir los síntomas asociados –ansiedad, depresión, trastorno de la conducta–, mejorar las consecuencias del trastorno –en aprendizajes escolares, lenguaje, escritura, actitud, relación social, etc– y educar al niño y a su entorno en esta problemática, mediante información exhaustiva oral y escrita.
Algunos niños mejoran paulatinamente cuando reciben apoyos psicopedagógicos en el Colegio y/o extraescolares y con técnicas de estudio, pero otros niños solo mejoran sensiblemente cuando reciben, además, un apoyo farmacológico. Actualmente se puede optar por Metilfenidato o por atomoxetina, seleccionando el fármaco, el modo de presentación del mismo y la dosis tras considerar la sintomatología del trastorno y la comorbilidad, el horario escolar, la comida en casa o en el colegio, las actividades extraescolares, y otros factores.
En el estudio MTA, ya clásico, realizado en 579 niños, el tratamiento combinado psicopedagógico y farmacológico fue eficaz en 68%, el tratamiento farmacológico exclusivo en 56%, y el tratamiento psicopedagógico exclusivo solamente en 34% de niños. Evidentemente, el instaurar o no el tratamiento farmacológico debe decidirlo un neuropediatra o un paidopsiquíatra con experiencia en TDA/TDAH, modulando la dosis en función de la respuesta terapéutica y de la tolerabilidad, e intercalando vacaciones terapéuticas cuando lo estimen oportuno.
TDAH: COMPORTAMIENTOS NO RELACIONADOS CON EL TDAH
Es independiente del trastorno el comportamiento educado y simpático, como el hecho de saber comportarse correctamente cuando está fuera de casa y que sea cariñoso con su hermana. Este tipo de comportamientos dependerán de la educación que sus padres le hayan transmitido y de su propia manera de ser o temperamento.
Los niños con TDA/H no son todos iguales aunque presenten ciertas características comunes propias del trastorno. Todos los niños tienen su individual manera de ser que no tiene relación con otros problemas.
En los niños que presentan TDA/H, en los que a menudo los padres y profesores encuentran más motivo de crítica que de alabanza, es importante tener en cuenta sus cualidades y valorárselas. Ser bueno para el deporte, ágil y competitivo, no son tampoco cualidades relacionadas con el trastorno. También es independiente del TDA/H el nivel de inteligencia de Andrés, puesto que ya se ha comentado que el trastorno puede presentarse en niños con cualquier nivel intelectual. COMPORTAMIENTOS QUE SON CONSECUENCIA DE LA FALTA DE ATENCIÓN
Es desordenado
No entrega ejercicios que ya tiene hechos
No atiende bien las instrucciones que se dan en grupo
Tiene dificultades para preparar el material
No termina trabajos
No atiende las explicaciones
Mira por la ventana, hace dibujitos mientras la profesora explica
Comete errores en cálculo sencillo
Hace faltas de ortografía
Se distrae mientras se viste
Pierde ropa
Pierde material escolar
Deja armarios abiertos
Deja el baño desarreglado
No termina problemas y deja explicaciones a medias
COMPORTAMIENTOS QUE SON CONSECUENCIA DE LA HIPERACTIVIDAD
Se levanta de la silla
Se pasea por la clase
Se exalta fácilmente. (Puede ser también un comportamiento impulsivo)
Sale corriendo del colegio
Se mueve continuamente mientras mira la televisión
COMPORTAMIENTOS QUE SON CONSECUENCIA DE LA IMPULSIVIDAD
Hace interrupciones fuera de contexto
Poco controlado en el juego
Se mete en peleas y discusiones
Suele molestar a su hermana
De todos los comportamientos descritos, el psicólogo revisará aquellos que sea necesario estimular o los que por el contrario debemos conseguir una reducción en cuanto a la frecuencia e intensidad con la que se presentan.
COMPORTAMIENTOS QUE DEBEMOS ESTIMULAR
Mejorar el orden de los papeles y libros en la cartera y en el colegio
Estar más tiempo trabajando sin levantarse de la silla
Entregar los ejercicios realizados al día
Agilizar la preparación del material
Atender las instrucciones cuando se dan al grupo
Terminar los trabajos en el tiempo previsto en clase
Aumentar el tiempo de atención en las explicaciones
Mejorar su capacidad de autocontrol, tanto para evitar interrupciones en clase como en el juego o en clases como la de música
Terminar los problemas que tienen dos enunciados y mejorar su capacidad para dar explicaciones escritas completas
Levantarse rápido de la cama
Salir bien arreglado de casa, peinado, los dientes cepillados, etc
Mejorar el control de su material; para conseguirlo se puede gratificar la conducta de revisar y preparar diariamente la cartera antes de ir a acostarse
Mantener en buen estado su material escolar
Recoger las cosas que ensucia en la cocina
Cerrar los armarios de la cocina después de sacar lo que necesita
Dejar la ropa sucia en el cesto
Fregar el suelo del baño
Jugar un tiempo prefijado con su hermana sin provocar peleas
COMPORTAMIENTOS QUE DEBEMOS REDUCIR
No atender las instrucciones
Desorden en la cartera y el pupitre
Reducir conductas inadaptadas en general
Texto extraído de “Estrategias para entender y ayudar a niños con
trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad”, por
Conxita Puig y Cristina Balés.
TDAH Y DISCRIMINACION ESCOLAR.![]()
Tdah Y Discriminación Escolar.
¿NO se puede detener ésta discriminación?
Cada año escolar que comienza, un niño (a) de cada clase será expulsado, discriminado o maltratado psicológicamente en el sistema escolar público y privado por padecer una discapacidad invisible.
Los maestros y maestras simplemente no pueden con ellos, les gritan, los castigan, los exhiben, les tienen poca paciencia y quieren que aprendan de la manera que todos los niños aprenden.
Sus inteligencias van desde las regulares e incluso un poco inferiores hasta las superdotadas y sobresalientes de manera muy frecuente.
Parecen molestar a sus compañeros adrede, simplemente no se pueden detener, en vez de acercarse, chocan y en vez de pedir prestado el lápiz, lo toman; Lo que provoca el enojo y la distancia de sus mismos compañeros, que nunca han sabido nada al respecto del déficit de atención con hiperactividad o sin ella (TDA/TDAH) pero si saben que deben de respetar y tratar con consideración a sordos, ciegos, mudos, parapléjicos y limitados intelectuales e incluso mentales.
Las escuelas tienen para ellos libros en braille, rampas de acceso, sillas de ruedas y materiales especiales, incluso los sientan cerca del maestro para ver mejor en caso de tener anteojos o debilidad visual, así como reciben instrucciones dobles para los que su capacidad motora implica esforzarse el doble mientras atienden una instrucción.
Nada de esto sucede con un niño o niña con trastorno por déficit de atención e hiperactividad, si no atiende o se dispersa y distrae, entonces es tonto porque no terminó la actividad, es despistado porque olvidó su tarea sobre la mesa de la cocina, la misma que tardó el triple de tiempo en hacer perseguido por su padres que a veces tampoco ha recibido orientación escolar de lo que su hijo padece, sino llamadas del colegio para informales del pobre rendimiento del hijo y la poca atención que como padres están poniendo al proceso de aprendizaje de su hijo.
La atomoxetina, posible alternativa al Metilfenidato en hiperactividad
Como opción en caso de intolerancia a la dosis máxima tolerada o de ineficacia
El abordaje del tratamiento farmacológico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) camina hacia un tratamiento más personalizado de la enfermedad.
CF correofarmaceutico@correofarmaceutico.com - Miércoles, 5 de Enero de 2011 - Actualizado a las 16:53h.
Esta es la razón principal por la que, en la última actualización realizada por la Escuela Andaluza de Salud Pública se incluye la atomoxetina en el arsenal terapéutico en TDAH como alternativa al Metilfenidato, disponible con anterioridad, cuya seguridad ha sido reconsiderada recientemente (ver CF del 4-I-2010), cuando está contraindicado o se haya mostrado ineficacia en la dosis máxima tolerada.
Los autores destacan que "los ensayos clínicos comparativos entre atomoxetina y Metilfenidato no permiten establecer diferencias significativas en eficacia para controlar los síntomas asociados al TDAH".
La atomoxetina parece una opción recomendable, puesto que no es un derivado anfetamínico, no tiene propiedades estimulantes o euforizantes, y no muestra potencial de abuso, considerándose mínimos sus efectos en el crecimiento.
Efecto tardío, el problema El gran problema de la atomoxetina está en el tiempo que tarda en hacer efecto: "Precisa de 2 a 4 semanas de tratamiento para que se manifieste su efecto, mientras que el efecto del Metilfenidato aparece en 1 o 2 horas", explican los autores del trabajo.
En el trabajo, que ha contado con la consulta externa de Francisco Díaz Atienza, psiquiatra de la Unidad de Salud Mental Infantil y Juvenil del Hospital Virgen de las Nieves, en Granada, se destacan, además, algunos efectos potencialmente graves, como alteración hepática, ideas suicidas o convulsiones, etcétera.